tengo miedo al dentista que hago

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 tengo miedo al dentista ¿Qué hacer?

El miedo al dentista podemos arrastrarlo por años sin embargo es completamente superable. Si usted no se hace nada, todo permanece igual, el miedo a la atención dental o al dentista lo acompañará indefinidamente.

El objetivo de este artículo es ayudarle no solo a vencer el miedo al dentista o a la atención dental sino a lograr que usted sea un paciente que enfrente los tratamientos dentales sin que le sea algo anormal ni menos traumático.

Entendiendo que probablemente necesitará a través de la vida, tratarse en varias oportunidades inevitablemente, por ello no se debe eludir la situación. Además es muy necesario comprender que la odontología no fue hecha para producir dolor ni menos miedo a las personas.

Aquí van algunos consejos que pueden ayudarle en ese esfuerzo.

Lo primero es reconocer y aceptar que se tiene miedo, luego que hay que tratar de identificar qué es lo que específicamente lo produjo y finalmente actuar decididamente enfrentando ese miedo, en sentido contrario, así solucionamos, reprogramamos y resolvemos los temores.

Si usted no se hace nada por cambiar las cosas, entonces el miedo se mantiene y no se resuelve. La comunicación es clave. Converse con su dentista dígale que usted necesita que le ayude no solo con el tratamiento dental sino que a superar el miedo mismo a la atención dental, o a lo que usted le produce miedo cuando va a tratarse.

Todos los dentistas están capacitados para hacerlo, pero si el dentista no sabe que es lo que a usted le preocupa entonces no se dará por enterado del problema que a usted le aflije. Por lo mismo, no sienta vergüenza de contar que tiene miedo, pues así podrá lograr tener apoyo y ayuda en la solución.

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El miedo al dentista afecta a personas de todas las edades, condiciones etc. Los miedos en general dañan nuestra calidad de vida, esfuércese en eliminarlos y aunque el miedo al dentista puede entenderse como una reacción natural que usted pueda sentir ante la amenaza, podemos convivir con el temor, sin que nos destruya.

Ir al dentista puede provocarnos miedo, pero finalmente vamos, nos tratamos y pese a todo volvemos a ir. Está claro que puede no gustarnos pero convivimos con ello. Es importante que le demos la justa medida y el miedo no tome el control de nuestras vidas porque si es así, y usted mismo no logra manejarlo ejerciendo un autocontrol, entonces usted necesita apoyo para salir adelante.

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Conozca sus propios miedos en la atención dental, por ejemplo miedo al dolor, a las agujas etc., etc.  Entiéndalos y trabaje en conocerlos para erradicarlos. Vaya al origen y conozca porqué se producen y cómo manejarlos.

Si Ud. identifica el origen el cómo y por qué se produjeron entonces puede enfrentarlo de mejor manera, ya sea solo o con apoyo. Si una de esas razones está asociada a algún procedimiento dental, pida al dentista que controle la causa que le desencadena el miedo, por ejemplo que no duela, ello es posible, hay técnicas para hacerlo y por último no permita que se repita la situación que le generó dolor y desencadenó el miedo.

Para solucionar el miedo al dentista debemos estar abiertos y no negarnos a la posibilidad de eliminarlos. Si nos negamos es menos probable que realmente salgamos del problema. Enfrentando el miedo lo superamos, es la mejor manera de logarlo.

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Inicialmente hay que trabajar con los miedos más simples y después los más difíciles y complejos. Por ejemplo primero vaya al dentista acompañando a alguien, luego acepte que el dentista lo examine, después que realice un tratamiento breve,  leve, no agresivo ni traumático. Así puede ir dando pasos, de menos a más, generando lazos de confianza con el profesional. Es obvio que se puede fracasar en un intento de eliminar el miedo pero eso no quiere decir que nunca se logrará. Hay que buscar otras formas, siempre hay salidas.

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